Al Santo Cristo Yacente


La herida profunda en tu costado
los ojos graves, entreabiertos.
el Sagrado cuerpo magullado,
VIVES SEÑOR, TÚ NO ESTÁS MUERTO.

Camino a tu sepulcro te acompaño
cuando ya es de noche el Viernes Santo
y ya están en Segovia resonando
lamentos de tambores destemplados.

Congoja siente el pueblo emocionado
cuando te ve llegar pausadamente.
Se encoje nuestro alma, año tras año,
al ver tu buen morir: CRISTO YACENTE

Qué austera y pobre escolta para un Rey,
sólo armada con plegarias y silencio,
el crepitar de antorchas y su Fé,
y un capuchón de sarga color negro.

Más no tendrás Señor, nadie más fiel
contigo en tu morir, por ti viviendo,
que un barrio que se llama San Andrés
que sabe que: ¡¡TÚ VIVES Y NO HAS MUERTO!!